
Cuantas historias de serpientes que tenemos en el imaginario humano, en principio es un animal que al no ser mamífero su textura, forma y movimiento escurridizo produce muchas veces respeto o distanciamiento.
Es cierto que los humanos en general cuando intentamos interactuar con otros animales buscamos el calor la sensación sensibilidad seguridad del tacto o la caricia, siempre respetando la distancia envergadura y carácter, nos aproximamos más fácilmente a los mamíferos de los que también parece a priori que recibimos una respuesta, cuando es positiva, más acorde a nuestras expectativas y experiencia.
Las serpientes han caminado o mejor se han desplazado en paralelo a los hombres, están dentro de nuestra memoria colectiva y forman parte del imaginario humano, la encontramos presente en la tradición cristiana como encarnación del mal con Adan y Eva, podemos hablar de «Python» hija de Gea y Tártaros, que era una serpiente, a la que Apolo mató mientras vigilaba el oráculo de su madre y ofreció luego su cuerpo a las sacerdotisas que interpretaban las respuestas del mismo a las que llamó pitas o «phitonissas» en su recuerdo, o la serpiente enroscada a la vara de Mercurio, Asclepio o Escapulario símbolos de la Organización Mundial de la salud y la medicina, para los aborígenes australianos «ngalyod» o serpiente del arco iris es la que creó los pozos de agua, para los hinduistas las cobras son sagradas una salvó al creador Brahma protegiéndole del sol con su amplia la cabeza, para los aztecas era la reencarnación de los dioses o en algunos casos la responsable de los ciclos del agua, o para los egipcios «Renenutet» la diosa con cabeza de serpiente es la de la fertilidad…
Desde hace 6 semanas los ciudadanos adultos vamos recorriendo las calles de nuestros municipios como las serpientes, cada vez que nos encontramos con un obstáculo humano de frente, lo tenemos que esquivar serpenteando para salvar la amenaza luego otro y otro. Cuando te asomas al balcón o la ventana se ven los titubeos, las paradas para redirigirse mientras uno de los dos transeúntes se deciden en una dirección, lo más distraído es cuando lo hacen a la vez y parece que inician un baile sincronizado ahora a la derecha ahora a la izquierda algunas risas o las galanterías cediendo el paso, los titubeos constantes a las horas de ir a comprar la comida de toda la semana o la barra de pan…eso si mucho silencio.
Desde el domingo se han incorporado los niños a la calle, la verdad es que fue bastante caótico en las grandes capitales, la sociedad en general no sabía a qué se enfrentaba ni los ciudadanos ni los gestores y a veces nos olvidamos que no hemos nacido aprendidos por lo que muchos adultos, seguro que la mayoría sin intención, no cumplieron con las instrucciones o no fueron conscientes de las distancias entre personas, al cabo de unas horas la sociedad en pleno les llamaba al orden. Sinceramente creo y espero que no vuelva a ocurrir, los adultos reaccionaran y además estarán ayudados por los niños, pensemos que son personas mucho más acostumbradas a seguir instrucciones y a la vez temerosas, ya que su vida se convierte a partir de una corta edad en seguir un riguroso protocolo de obligaciones: levantarse, desayunar, ir clase, hacer deberes, jugar cuando toca …como mínimo 25 necesidades diarias para sobrevivir del estrés en que vivimos, todas en un orden concreto además lo hacen habitualmente de forma correcta. La mayoría de los adultos entendió el error pero estemos tranquilos que si no estarán esos niños para recordar lo que para unos es tan complicado y para ellos el día a día. El lunes los serpenteantes caminos de los adultos cambió en muchas ocasiones por líneas de niños ordenados al lado de sus padres, muy atentos, con la cara tapada pero con los ojos muy abiertos vigilándose entre ellos, sonriendo con su mirada añadiendo música la silencio de los adultos.
Si, tenemos que aprender muchos de nuestro entorno más próximo, sobre todo de aquellos que protegemos y a los que les debemos un futuro más esperanzador, ahora mismo como especie vamos serpenteando preocupados con este movimiento sinuoso de la ondulación y debemos aprender también de las serpientes, tenemos que curar, investigar, ver un futuro y recordar como las pitonisas los errores interpretar, mejorar el medio ambiente protegiendo la naturaleza, el agua el sol… Nos dirigimos hacia un porvenir incierto que desconocemos, pero seguro que las relaciones y las estructuras sociales van a cambiar, ¿hacia dónde? hay diferentes direcciones positivas y negativas, desde un despertar social en diversas direcciones donde puede llegar a desaparecer la actual estructura política y económica o al poder que adquiera y se le dé al sistema pudiendo llegar construirse macro estados controlando a los ciudadanos en falsas utopías, está abierto, pero ¿qué es más atractivo? un mundo organizado desde abajo con autodisciplina o un mundo estructurado de arriba abajo con falsas utopías orwalianas. ¡Que harían los niños!