
En los huecos de las escaleras
Esos gritos sordos ininteligibles en los huecos de las escaleras
reclamando atención dentro de esa reverberación ininteligible
donde las palabras y el lenguaje no se aúnan en una síntesis
por que son solo frustraciones, exclamaciones, fonemas sueltos.
No todos los momentos son los ciertos o los oportunos,
para que gritar si nadie te escucha, si nadie te entiende
y tampoco si existe ese alguien que discurre en su entrada o salida
comprende el no discurso de tus articulaciones sonoras
Tal vez ese quejido es tan personal, tan individual
que nadie retiene su mensaje
y rebotando en las paredes del hueco de la escalera
se pierde en el finito
En un instante alguien que entra o que sale
pregunta, tal vez preocupado, que ocurre? que dices?
pero resuena, retumba,
callas por que no sabes si te ha reconocido
Y te avergüenzas
Esos gritos vanos, vacíos en el hueco de una escalera oscura
que se acaba donde la luz ha perdido las sombras.
¿para qué verborear absurdas pasiones personales
si nadie te oye si alguien no te entiende?
De alguna manera te percatas que las palabras
pierden toda su intensidad
en las resonancias por que las modifican, por el lugar escogido,
por el momento, posiblemente por que es la hora de los nadie.
Ni la tuya ni la de tus oyentes.
Entonces tal vez te sumerges en la rabia
tal vez reconoces la incapacidad de escoger el instante
o tal vez percibes que en el fondo tan solo
se trata de ir buscando los silencios,
los rincones, la proximidad, las sombras del camino de otros,
las lecciones no aprendidas,
las imágenes, las palabras, las personas…
Tal vez deberías huir de los huecos de la escalera
no sentirte víctima de tu propia trampa inconsciente
dar imágenes a las sombras volumen a las palabras…