
El día de Sant Esteve 2020, durante la nueva normativa cuando el toque de queda es a las diez de la noche, a la 21:20 me dirigía a casa de unos familiares en la carrer de la Providencia a recoger un medicamento que me había olvidado.
Subía en moto por Torrent d’en Vidalet giré a la izquierda por el carrer Robi para luego subir por Venrtallat hasta el carrer de la Providencia donde viven mis familiares.
El carrer Robí da a la parte de atrás de la Iglesia de la plaza de la Virreina, justo detrás del templo católico había una pequeña concentración de gente joven hablando tranquilamente, se apartaron amablemente para que pasara, iban abrigados, con la boca tapada unos con los «tapabocas» normativos y otros con bufanda e imagino que con pertinente mascarilla normativa debajo, hacía frío son calles estrechas y la humedad al recibir menos sol durante el día se hace notar.
Aparque la moto en unas plazas en batería delante de la casa de mis familiares, pocos minutos después con los medicamentos en el bolsillo abría el candado, vi que subía gente caminando deprisa por el carrer Verntallat en grupos de tres o cuatro personas, a continuación por Providencia apareció un coche de la policía urbana con las luces de prioridad o emergencia en funcionamiento y bastante deprisa paró obstaculizando el cruce, los policías bajaron rápido mientras otros subían detrás de los grupos, inmediatamente empezaron a cachear a las personas que se encontraban allí, un terceto de estos los esquivó giró a la izquierda caminando tranquilamente, pero un miembro de los uniformados se percató y los seguía, en esto apareció un policía que grito «aquellos» «para aquellos» señalando a los tres que habían girado que continuaban tranquilos, el que los perseguía y se dirigía hacia mí aceleró el paso para detenerlos mientras el que había gritado llamando la atención, un individuo alto y delgado llegó corriendo junto a su compañero muy alterado zarandeando a uno de los jóvenes, recuerdo que estaba situado en el extremo derecho y llevaba una boina o gorra verde, en este momento se encontraban se encontraban delante de mío le gritaba:» valiente dime alto como un pino como que?» repitió «alto como un pino como que?» lo condujo a empujones hasta la esquina donde estaba el coche patrulla lo acorraló en la pared con un brazo y con el otro en alto gritando otra vez «alto como un pino como que? valiente»… Sus compañeros, todos de más edad aparentemente, en ningún momento le pidieron que se calmara, observaban la chulería de abusón de patio colegio,
Yo pensé en sacar el móvil y grabar, pero al ir en un vehículo, en las fechas que son y la actitud de los policías me dio miedo, me pareció más prudente olvidarlo pese a la indignación que me produjo la situación.
Como ciudadano desconozco la intención de la reunión, pero no llevaban simbología alguna, ni hacían ruido ni creo que molestasen a nadie, eran las 21:25 dentro del horario normativo.
No entiendo el porqué la policía los dispersaba de mala manera, delante de mí ninguno se enfrentó a los funcionarios, al revés paraban y se dejaban cachear sin ningún problema, pero aún entiendo menos que alguien aprovechándose de su tamaño, de su poder, de su uniforme zarandee a ningún ciudadano porque se haya sentido insultado y lo arrincone en una pared, esta nueva normativa le llaman nueva normalidad a quien le interesa que le llamen así, porque de normal no tiene nada.
Como ciudadano mayor, tengo 64 años, me dio mucha vergüenza la actitud de las fuerzas del orden, así los nombro ni más ni menos fue la sensación que vi en ellos.
Los jóvenes que debían ser entre cuarenta y cincuenta, en diversos grupos tanto hablaban catalán como castellano repito carecían de simbología. El miembro de las fuerzas del orden actuó como un chulo de patio de colegio, como un cretino en cuanto a su actuación imprudente, desmesurada y sin razón aparente.
Pues yo pienso que si es alto como un pino y un cretino, creo que cualquier funcionario que tenga el derecho de pedir explicaciones a un ciudadano debe tener una formación ética mínima, saber dirigirse y contener los nervios, cosas que el pino parece no haber recibido o conocer, por mucho toque de queda y momento circunstancial que vivamos no debemos permitir el abuso de autoridad por parte de ningún funcionario y por supuesto el vacile chulesco tampoco.