Referente a los abusos por parte del clero a menores

Cuadro de Joan Pallares: Niña pisoteada (carbon,pastel y colage sobre cartón)

La semana pasada la conferencia episcopal española por primera vez reveló cifras de abusadores miembros del clero de los últimos 20 años: 220 sacerdotes entre 31.000 que ha habido, una investigación del EL PAIS cinco días antes daba 309 abusadores y 817 víctimas desde los años 30, cruzando datos los números del diario ascendían a 364 y 872 respectivamente. El portavoz eclesiástico dijo: “Hoy por hoy, la Conferencia Episcopal no tiene intención de abrir una investigación».
Lo sorprende es que esta institución para dar los citados datos haya tenido que solicitarlos al Vaticano, dada relevancia internacional que tiene este tema, no se han preocupado de tener una base de datos propia, también sorprende que se niegue hacer un estudio retrospectivo profundo o que no plantee crear un fondo de compensación a las víctimas. El portavoz también añadió “no debe ponerse el foco solo en la Iglesia”. Esta frase muestra el valor real que tiene el problema de los abusos de menores para la institución, situándola muy lejos de las conferencias episcopales de Alemania, Francia o Estados Unidos que con «mucho dolor» han asumido la existencia de un grave problema.
“No debe ponerse el foco solo en la Iglesia” porque consideran que el número de casos que se conocen en los que los victimarios son miembros del clero son ridículos frente al número global. Cualquier abuso a un menor merece la atención completa de las instituciones del estado, cuando hay un número que proviene de los miembros de una institución concreta y se sabe que las jerarquías de la misma, en varios niveles, conocían los delitos lo mínimo que se debe hacer es abrir una investigación pública. Curiosa apreciación del portavoz, no olvidemos que uno de los detonantes a nivel internacional de todo este asunto fue curiosamente la investigación periodística del equipo Spotlight (foco) del Boston Globe que destapó los abusos en el estado de Massachusetts que la archidiócesis de Boston intentó ocultar, el informe habla de la posibilidad de que el número de sacerdotes relacionados con abusos sea 6% del total de la diócesis.
Se debe poner el foco por la falta de interés en este tema está muy distante de la realidad social actual, porque a las responsabilidades de los clérigos delincuentes en primer nivel se les tiene que añadir las de sus superiores que los han encubierto y escondido, actuando de esta manera contra las víctimas, alargando los sufrimientos, frustraciones, creando «infiernos» en sus vidas, provocando muchas veces, siendo adultos, estrés postraumático, en 2010 un informe de la comisión creada por la confederación episcopal belga cifraba en 13 los suicidios entre las víctimas contando 475 denuncias.
Referente a este tema en el Vaticano se celebró en febrero de 2019 la Cumbre Contra la pederastia clerical, la cual dio un vademécum para abordar las denuncias por abusos a menores donde se establecen pautas, no leyes, entre la que destaca el «consejo» de denunciar a las autoridades civiles los casos de abusos sexual por parte de religiosos. Indudablemente sorprende que solo se aconseje y no se obligue. Personalmente me parece una incomprensible falta de respeto a la sociedad en su conjunto y sobre todo a las víctimas.
Pero en las normas Vaticanas también existen contradicciones convirtiéndolo en un terreno de arena movediza, porque el canon 489 del código de derecho canónigo establece:
1 Debe haber también en la curia diocesana un archivo secreto, o al menos un armario o una caja dentro del archivo, totalmente cerrada con llave y que no pueda moverse del sitio, en donde se conserven con suma cautela los documentos que han de ser custodiados bajo secreto.
2. Todos los años deben destruirse los documentos de aquellas causas criminales en materia de costumbres cuyos reos hayan fallecido ya…
Testimonios ocultos y posteriormente destruidos, bonita manera de colaborar con normas como esta.
Esta excepción al deber de seguir las normas y leyes de todos los ciudadanos que las jerarquías eclesiásticas dan a sus protegidos producen grima y distanciamiento con la sociedad laica, porque la excepcionalidad debería ir acompañada de algo positivos algo fuera de la «norma común» que la justificara y sinceramente no encuentro nada de esto en los abusos a menores.
El Gobierno o los tribunales deben iniciar una investigación profunda de los últimos 80 años sobre este tipo de abuso a menores, como se ha hecho en otros países a propuesta de sus conferencias episcopales iniciativa o en otros por voluntad de los poderes civiles. Los resultados de estas investigaciones y análisis son desoladores, solo la soberbia de creerse excepcionales o peculiares puede motivar a los obispos españoles el negarse a actuar y aceptar todo este cúmulo de coprogena que han acumulado ocultado y protegido durante décadas para ponerlo en manos de un equipo de profesionales externos.
Algunos datos publicados:
En Francia 2019 la Comisión Independiente sobre el Abuso Sexual en la Iglesia (Ciase) creada por el episcopado ha hecho aflorar en tres años 3.000 víctimas, pero creen que puede llegar ser 10.000.
En Alemania 2018 un informe de la Conferencia episcopal revela 1670 religiosos y 3.677 víctimas lo que la comisión llama «problema masivo» e implica al 4,4% de los sacerdotes en el periodo investigado.
En Australia la comisión real destapó 2013-2017 1880 abusadores y mas de 4.000 víctimas lo que supone casi el 7% de los sacerdotes.
En Pensilvania estado de 12 millones habitantes 2018 en 70 años 300 sacerdotes y mas de 1.000 niños abusados.
En Estados Unidos 2019 hay un portal: BishopAccountability.org en el que ya hay 7.000 curas denunciados y que calcula que están involucrados entre el 6 y 10% de todos los curas aproximadamente 11.000.
En Irlanda 2019 1.300 acusados aunque solo 82 condenados por los tribunales, curiosamente fue el primer país que fue el primero en exponer los abusos.
En Holanda la Conferencia Episcopal y la Asociación de Órdenes Religiosas, pidieron a Wim Deetman, antiguo ministro de Educación, que investigara las cifras 800 abusadores y entre 10.000 y 20.000 víctimas perpetradas desde 1945.
Aquí no se investiga, históricamente la Iglesia ha tenido un poder político mayor en los últimos 80 años que en otros países no olvidemos fue una de las patas del nacionalcatolicismo de la dictadura franquista, actualmente entre miembros parece ser que hay un sector que aún se cree con los privilegios de antaño o los añora.
.Protegerse eludir o no asumir errores ha sido la manera de actuar durante 2 siglos de la institución religiosa mas poderosa del estado, influyente y responsable de varios en varios ámbitos sociales, con un poder dentro del mundo de la educación que la constituye como la organización mas importante tras la enseñanza pública. Muchos de los abusos de menores por parte de religiosos ocurren precisamente en este espacio de convivencia.
Los números en los países que han decidido abrir una investigación se mueven entre 5% y el 10% de los clérigos denunciados o sospechosos sobre los totales ordenados.
El caso del que yo tengo mas información creo que las cifras de los clérigos denunciados y sospechosos rondan las proporciones antes citadas. También da la casualidad que la mayoría de los victimarios eran antiguos alumnos de colegios religiosos, por ello sería importante que si de una vez se decide hacer un análisis profundo este fuera de como mínimo los últimos 80 años.
Indudablemente la Iglesia Católica como todas las religiones monoteístas cuentan con muchos clérigos y creyentes activistas que trabajan por la igualdad social, están junto a los desfavorecidos, reclaman libertad de movimiento, de expresión y de pensamiento, pero da la sensación que las jerarquías o la mayoría de estas se encuentran alejadas de este otro sector vivo e indispensable en muchos lugares.
El 20 de junio del año pasado se aprobó en el congreso de diputados la ley orgánica de protección integral a la infancia y a la adolescencia con el voto en contra de VOX que considera que en vez de hacer una ley que preserve los derechos de los mas jóvenes hay que educar en la tradición para luchar contra los abusos. El pasado 14 de abril se introdujeron nuevas normas en esta ley una de ellas es la de escuchar a todos los niños en los procedimientos que les afecten y otra ha sido elevar el cómputo de prescripción de los delitos que estaba fijada en los 30 años de la víctima hasta los 35, aunque las ONG’S implicadas aconsejaban ampliarlo hasta los 40 o 45. Una ley que entrará en vigor en breve.
El 23 de abril el periódico de Barcelona otra noticia explicaba: «El informático de un colegio de Barcelona que contactó recientemente con los Mossos d’Esquadra al descubrir 39 gigas de material pedófilo en el disco duro del ordenador personal de un sacerdote ha acabado pagando un alto precio por su acción. La dirección lo acusa de violar la cláusula de confidencialidad, le ha abierto un duro expediente informativo» Esta es la manera de seguir e interpretar los «consejos»…claro solo son consejos.

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