Sentencia de occidente: Afganistán país desechable

El comportamiento de  occidente en Afganistán, propiciando la dictadura talibán marcado por su interpretación extrema de la sharía que incluye ejecuciones públicas, lapidaciones y la prohibición del acceso a la educación y al trabajo para las mujeres, muestra una de las caras mas salvajes de neocapitalismo para proteger su forma de vida imperialista…

Estas declaraciones dejan patente la forma de pensar imperialista de occidente y de sus estados-naciones respecto al resto territorios, entreoigo un «darwinismo social» que justifique sus decisiones, convirtiendo este supremacismo en parte de la cultura nacional de los estados, enfatizando conceptos como patria acompañado de enfrentamiento contra los «enemigos», competitividad contra los vecinos y refuerzo de la exclusividad (somos los primeros, somos los únicos, somos diferentes).

El norte global abandona los territorios y a los ciudadanos de Afganistán, «colonizados» con una invasión armada de Estados Unidos y sus aliados en venganza de los del ataque a las torres el 11 de septiembre, dejándolos a su «suerte», lo hace con la salida de las tropas americanas seguidas de unas declaraciones por parte de Joe Biden, el presidente «demócrata» que confirma cuáles eran las intenciones desde el inicio de la invasión del territorio y su posterior tutela internacional: “El objetivo del despliegue nunca fue construir una nación democrática, sino luchar contra el terrorismo”.

El populismo de derechas y el neo liberalismo tienen en común el nacionalismo local que persigue superar económicamente a unos países y a la vez excluir a otros estados o grupos sociales por considerarlos poco productivos. Esta rivalidad y la comparación es uno de los nutrientes que el nacionalismo utiliza en su discurso donde enmascara un «darwinismo de emplazamiento o social» que justifique el desprecio y el desamparo hacia esos grupos de ciudadanos y países por considerarlos incapaces de entender o administrar el modelo propuesto. También busca con esta interpretación manipulada de la evolución, desprestigiada desde la segunda guerra mundial, proteger el estado nación y la élite económica, disculpando actos como el abandono de un territorio sin un proyecto social y de libertad, desasistiendo de esta manera a la población autóctona, este es un elemento repetitivo del imperialismo y del neocapitalismo, lo que no produce no interesa, es desechable permitiendo en unas ocasiones un golpe de estado o en otros casos vender la «empresa» a cualquier dictador de turno, al que se le proveerá de armas y servicios que pagará de forma prorrogativa de diversas formas.

Mientras culturalmente el norte global defienda su modelo e incluya dentro de la cultura de cada estado nación el concepto de «seres superiores» al resto por permanecer a la sombra de una bandera o pisar un territorio, si entretanto su población cree lo que al principio de la guerra del golfo pronuncio George W. Bush:»el estilo de vida estadounidense (europeo, australiano, israelita, monarquías árabes…) no es negociable», y esté contento de la forma de vida, de las políticas interiores y exteriores que defienden este alegato., se seguirán añadiendo mas tintes y normas de autoritarismo, segregacionismo y nacionalismo en el sistema, mas control.

El futuro de Afganistán de sus mujeres de sus niñas de la falta de libertad entrará a ser una parte mas de la crisis múltiple que vive occidente (económica, ambiental, biodiversidad, sostenibilidad, financiera, migratoria, democrática…) Lo serán como el genocidio de los Rohinyás en Birmania, la intervención militar en Tigray: Etiopia, Eritrea y Sudán, el terremoto de Haití, guerra civil en Somalia, en Siria, en Yemen, la insurgencia de Boko Haram, Palestina… todos forman parte de la crisis múltiple que el Imperio necesita para reforzar la exclusividad, el calor del hogar, los ejércitos, los sistemas de seguridad, los repartos de beneficios…

El otro día un amigo, Juan Eduardo López; decía en la red: «siempre preguntamos de dónde eres y tal vez deberíamos también preguntar de dónde vienes». Cuantos «viajes» aunque sean al pueblo vecino o casa de un amigo ha hecho que cada uno de nosotros con pequeños y grandes detalles cambie la forma de ver las situaciones y valorar nuevos elementos… qué pensará hoy un ciudadano del mundo que venga de Afganistán… Lo importante es ver lo mejor de los demás para mejorar lo de todos.

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