Los silencios

El-caminante-sobre-el-mar-de-nubes-C-Friedrich

«El discreto encanto de la burguesía» gran película de mi paisano Luis Buñuel, el silencio del lobo con piel de cordero, silencia para beneficiarse no por respeto, para enriquecerse de lo que sea, para hacerse llamar señor cuando es un buitre, para esconder sus defectos, para proteger su estatus, sus poderes, la supremacía social, o a sus depredadores, eso no es silencio es pura «encantadora hipocresía» de quien se cree muy listo mas listo…

El silencio es una medida elemental de vida, toda comunicación acústica sonora viene precedida de una comparación logarítmica y sensitiva con el silencio, este puede permanecer para llamarnos la atención desde un instante a una eternidad, «desde el intervalo entre dos notas para percibir una sonrisa» al espacio de vida que decidas ocupar en una iglesia fresca con resonancias, mirando un bebe, observando un amanecer o el horizonte marino, o caminando por una montaña el tiempo entre pisada y pisada el de parar para para respirar oler o simplemente mirar… Partimos de un silencio entre latido y latido lo rompemos llorando para respirar hacia donde la improvisación de la vida nos lleve, como decía George Gershwin: «la vida es como el jazz… mucho mejor si es improvisada» .

El silencio es sonido, movimiento, espacios para pensar o relajarse, descansar o buscar solo o acompañado o abrazado y permitir que ese silencio te ponga la piel de gallina o te evoque recuerdos o placenteros escalofríos por algo de hoy de ayer o de hace un siglo. Porque en el fondo se trata de abrir ventanas en el silencio que se iluminaran para observar la vida en cada presente que vivimos, hemos vivido y viviremos.

En recuerdo de «El Gusi»

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