
Como el mito de Erisícton, que como explica Ovideo, destruyo el santuario sagrado de los pelasgos, sus ancestros, acabo autodevorándose como castigo, el sistema hace tiempo ha acabado con el equilibrio de vida y evolución de la especie humana, ahora estamos siendo testigos de justificaciones en varios lugares de planeta para continuar creando plusvalía al precio de las vidas que sean necesarias y las guerras que alimenten la industria armamentística para mantener la economía y status quo de un selecto grupo de estados , la naturaleza con el cambio climático nos esta avisando, poniendo aprueba, de que debemos dejar saciar la necesidad de producir desmesuradamente, destruyendo nuestro entorno por que vamos acabar “comiéndonos” entre nosotros, como un ejercicio de canibalismo económico, como un genocidio de los mas débiles sino somos capaces de actuar como individuos, si la lógica, la ética y la moral no se asume individualmente no como una creencia basada en ídolos, predicadores y promesas . El relojero ciego del universo no tiene ninguna necesidad de los humanos, la única necesidad universal de existencia del hombre es su propia sobrevivencia como especie y el entorno que la cobija, nadie nos perdona ni los otros seres, la responsabilidad es individual la finalidad colectiva. No dejamos de ser producto de una casualidad entre infinitas combinaciones evolutivas que nos permite escoger pensar discernir. Por lo de más el universo seguirá en plena explosión o implosión, pero tan tranquilo ciego a nuestras miserias o bondades.