Consecuentemente

Cuando era un zagal tanto en Zaragoza como posteriormente en Barcelona mi padre, una persona seria con fama de severo entre la familia, siempre nos hablaba de las consecuencias de nuestros actos cuando estos infringían sus modelos de comportamiento, el primero por encima de todo era que se tenía que ser legal en el sentido amplio de la palabra, con este precepto hemos crecido sus hijos igual que la mayoría de los ciudadanos de este país, cuando te saltas una norma hay que asumir las consecuencias como todo hijo de vecino que paga impuestos y se beneficia de los servicios, respecto este punto entraríamos en amplias matizaciones pero…
Creo que un país que quiera tener altas cotas de democracia debe ser ante todo consecuente con los problemas que se le plantean, con propuestas o ideas igualitarias éticas y morales.
Todo esto lo explico porque me cuesta entender y ver esta importante ambición dentro de la política del reino de España, primero de todo si no lo tengo malentendido, el delito de corrupción propiamente dicho no existe en código penal del estado, es por lo tanto meramente la situación de un persona respecto a su trabajo lo cual quiere decir que cada vez que señalamos a una persona como corrupto y creemos que le acusamos de algo no decimos nada específicamente ilegitimo respecto al mismo, esto se debe básicamente por la utilización semántica constante de esta palabra frente a cualquier acción incorrecta por parte del estado sus dirigentes y funcionarios teniendo en cuanta que muchas veces son los medios de comunicación los que acusan y abusan de ella está claro que la banalización de este término generalizando cualquier comportamiento sospechoso acaba diluyendo en muchas ocasiones la envergadura de otros comportamientos «realmente» graves.
Tal vez me meto en camisa de 11 varas pero El artículo 419 del Código Penal, modificado por la Ley Orgánica 1/2015, dispone que «La autoridad o funcionario público que, en provecho propio o de un tercero, recibiere o solicitare, por sí o por persona interpuesta, dádiva, favor o retribución de cualquier clase o aceptare ofrecimiento o promesa para realizar en el ejercicio de su cargo un acto contrario a los deberes inherentes al mismo o para no realizar o retrasar injustificadamente el que debiera practicar, incurrirá en la pena de prisión…». A esto creo que se le llama delito contra la administración pública de cohecho propio.
De acuerdo, el rey emérito no puede ser acusado gracias a unos extraños beneficios jurídicos injustos y elitistas, pero visto todo lo explicado por multitud de medios de comunicación de varios países que forman parte de lo que llamamos Unión Europea y que en ningún momento se han retractado, parece ser que este señor sí que ha recibido una dádiva, valorada en algunos casos en 9 cifras de la moneda europea, mientras actuaba como representante en nombre del reino de España en varios lugares del mundo, esto consecuentemente como mínimo debería ser investigado abiertamente, con medidas preventivas por respeto a una ciudadanía que con sus impuestos le ha pagado un buen sueldo durante muchos años y que por cierto no lo ha elegido como representante en ningún momento.
Creo que el ministerio fiscal debería haber alertado de toda esta sinrazón al gobierno para que actuara consecuentemente, reteniéndolo en el territorio estatal como lo haría con cualquier ciudadano del que se sospechara lo mismo, pues dado el montante del regalo comisión o actuación percibido a partir del momento de ser aceptado y proveerse del mismo conlleva una agravante de premeditación y planificación.
La posición de la casa real encabezada por Felipe VI frente a los hechos que se otorgan a Juan Carlos es, a pesar de todo el cariño que le pueda tener igual que el resto sus hijos, nietos, mujer, yerno y nuera, absolutamente inconsecuente, por el rango ostenta en la jefatura de estado, que es el que debería prevalecer, permitiendo el simpa que ha hecho a las arcas del estado su padre además de todos los actos que se le atribuyen.
El posicionamiento del presidente de gobierno, cuando históricamente los dos últimos monarcas Borbones parece ser que han abandonado sus puestos por incompetencia y por enriquecimiento fraudulento, es totalmente inconsecuente.
El no modificar la constitución para que todos los ciudadanos hijos de vecino, incluidos los miembros de la casa real en todos sus rangos, puedan ser además de investigados acusados, es completamente inconsecuente.
Lo consecuente para la clase política seria plantearse que tener una monarquía, dadas las habilidades monetarias y «diplomáticas» de estos últimos 140 años han demostrado sus miembros, es algo a lo que los ciudadanos tienen el derecho a poner en entredicho y votar en un referéndum urgente.
Está claro que brilla por su ausencia aquello que nuestros mayores nos enseñaron de ser consecuente para aceptar las consecuencias que tu familia, amigos o la sociedad crean que sean justas cuando realizas actos que se saltan las normas de convivencia cívica, moral y ética, como en este caso parece ser hizo el «señor» que se hace llamar Juan Carlos I, que ha salido volando con todos los permisos posibles.
Este comportamiento cívico, ético y moral es el que muchos ciudadanos desearían percibir de las autoridades del estado en referencia a este más que posible acto ilegal de cohecho propio realizado, por el que fue nombrado rey emérito, mientras era rey titular y primera autoridad del estado.
Finalizaré aclarando que mi padre no era tan severo como lo pintaban, pero era muy consecuente cuando nos pillaba fuera de juego.


Deseos

Empezaré después de casi dos meses de silencio como ha iniciado un texto un amigo, conocido y admirado músico Xavier Batllés:
Deseo de todo corazón que pensemos de la forma que sea desde los ámbitos profesionales, sociales, familiares, a través de las diferentes y divergentes informaciones recibidas a partir del aparato oficial, los especialistas o los estudios, que seamos capaces de entender que por opinar diferente nadie actúa como enemigo, cualquier persona que dispone de un convencimiento lo hace desde la perspectiva de la preocupación no de la superficialidad. En general como ciudadanos como colectivo lo normal será que anhelemos una sociedad tolerante y plural. Las personas que defienden una postura más radical o más flexible sobre las relaciones humanas durante esta «crisis sanitaria», lo hacen con toda la intención de respetar al resto de población.
Creo que está bastante claro donde surgen los problemas de contagio de la pandemia, dudo que estén vinculados a ninguna manera de interpretar positivamente desde el ángulo que sea su control o trasmisión, posiblemente se trata más de una falta de respeto hacia lo ajeno y de higiene, cosa que no está vinculada a ninguna manera de interpretar su contagio sino a la autodisciplina.
Deseo de todo corazón que no deshagamos más tribus, familias, grupos o facciones ni creemos nuevos por este motivo, todos estamos implicados en restablecer la normalidad, no nos dejemos instrumentalizar por los poderes señalando a unos supuestos contarios, no nos confundamos no es un problema de lenguas o interpretaciones, nos intentan convencer a partir de un lenguaje excluyente o descalificatorio como tantas otras veces donde al generalizar sobre el contrario se le estigmatiza, el lenguaje no la lengua es lo que une o separa, la comunicación no implica en ningún momento incomunicar a nadie ni a nada más bien al contrario establecer vínculos empatía.
Finamente deseo de todo corazón que nadie tenga que pedir perdón por intentar preocuparse por algo que nos afecta a todos, que no haya ganadores ni perdedores, en demasiadas situaciones sociales se está abocando al ciudadano a esa situación siempre injusta.

Mascarillas y bozales

Desde el inicio de la pandemia y el estado de alarma, siempre me ha hecho gracia la imagen que ha corrido por las redes de dos perros mirando a un grupo de humanos exclamando uno al otro con cara de extrañeza ¡que habrán hecho, todos llevan bozal!
Pues la mascarilla o «bozal», que es de obligatorio uso en muchos espacios, nos otorga esa imagen animales con la boca tapada para estorbar alguna acción, el otro día paseando con mi pareja nos cruzamos con unos vecinos que hacía «meses» que no veíamos, todos con nuestros bozales quirúrgicos o de diseño, fue un encuentro fugaz con un Hola, ¿cómo estáis? Bien! bien! no pude evitar ladrar guau! guau! normal! normal! no es que vaya por la vida haciendo el perro pero por supuesto sonrieron y cada uno continuo en su dirección, mi compañera me acarició.
No somos perros entre otras cosas porque muchos humanos no tenemos el concepto de la lealtad con los demás desarrollada como la tiene los canes. Parece ser que la utilidad este elemento, cada vez tiene más detractores entre otros motivos por las consecuencias secundarias que algunos le otorgan, desde mi desconocimiento científico y técnico, si le diera la razón a todos los nuevos epidemiólogos por un lado tendría que comparecer a todo el personal sanitario que durante su dilatada carrera profesional deben utilizarlo y también me maravillaría del récord de Güines conseguido de «entendidos», en lo que es una especialidad científica multidisciplinaria, en el estado español. Francamente no me pasa sino al contrario y recuerdo a la manchega Olivia Sabuco que en el siglo XVI «un siglo antes de que los médicos venecianos comenzaran a llevar sus máscaras de pájaro ante la peste, advirtió que para evitar su contagio lo mejor sería cubrir la nariz y los ojos»…
Sinceramente cada vez que nos cruzamos con un grupo de primates sin bozal me pregunto, en ocasiones en voz alta, que información tienen ellos que yo carezco para poder pasear tan tranquilos y sin bozal, ¿por qué? ellos evitan, al no llevar el «cómodo » utensilio que dicen los especialistas que se debe utilizar, trasmitir o adquirir el virus más famosos de este siglo XXI…
No seré yo el chivato social pero sí que evitaré acercarme a semejantes primates potencialmente peligrosos, aunque se sientan ofendidos, para preservar la salud de mi entorno.
Simbólicamente muchos de nuestros políticos, aunque suene un poco antidemocrático, deberían utilizar un bozal, en este caso también como dice la etimología de la palabra «bozo» del latín «buccĕus » boca y del sufijo «al» que indica relación o pertenencia, para evitar hacer según qué tipo de declaraciones ofensivas, negligentes, los correspondientes reproches o ataques feroces de sus contrincantes y las barbaridades que luego utilizan para justificar muchas veces sus graves errores, para así ahorrar a los ciudadanos la torpeza de todos ellos e invertir el tiempo en solucionar aspectos problemáticos reales que afecten a todos, al margen indudablemente la aceptación a priori de dichos errores posiblemente optimizaría futuros recursos públicos.
Soy de los que me parece mejor que todos lleven mascarillas y una parte me gustaría que llevaran bozales que les impidieran ser protagonistas llenando los medios de comunicación y las redes sociales de tonterías, guerras personales y rencillas sobre todo por respeto a los ciudadanos, a los contribuyentes que pagan impuestos para justificar su existencia como gestores por cierto no solo de las preferencias sus votantes.
En la RAE bozal, entre otra cosas, quiere decir como nombre masculino : Dispositivo que se pone a ciertos animales, preferentemente perros , en el hocico para que no muerdan. Pues eso esperemos que esos políticos dejen de morderse, ya que pueden contagiarse la rabia y dejen de actuar como otra definición de la misma palabra en este caso un adjetivo: simples, necios o idiotas.

Residencias mucho ruido y pocas nueces

El perfil más común entre los fallecidos por el corona vid 19 en estados como Suecia, Canadá, Bélgica, Francia, Italia, España… es de mayor de 75 años residente en un centro de la tercera edad, una situación que en muchos casos no ha sido una elección personal sino tomada o propuesta por sus descendientes, familiares o por cuestiones de salud, pero que casi siempre acaba aceptando añadiendo en ocasiones en el reciente entorno nuevos miembros a su «familia» escogidos entre otros residentes o los trabajadores del centro, del que conscientemente sabe que se trata de su última «casa»…
Gran parte de occidente, que pretende ser el modelo del sistema económico mundial, ha consumado uno de sus mayores fracasos sociales internos con el trato dispensado a las residencias de tercera edad y sus usuarios. Un desastre mayúsculo en cuanto al resultado final del que nadie se puede sentir orgulloso. No deja de ser en parte una negligencia colectiva con lo que señalar es importante pero corregir es urgente.
En el estado español en varias autonomías, en la comunidad de Madrid, parece ser que existe un escrito que lo certifique, durante el principio del corona vid 19 no se atendieron como era debido ni se derivaron enfermos, a partir de cierta edad, aquejados del virus o de otras patologías a los hospitales para no colapsar, entre otras cosas, el sistema sanitario. La manera de gestionar la sanidad dentro de las residencias y las carencias que podían sufrir tanto en cuanto a personal sanitario y material preventivo era de sobras conocido por las autoridades sanitarias y de asuntos sociales, al margen de las diversas solicitudes urgentes reclamándolo desde los mismos centros debían alertarlos. Está claro que las normas actuales nos son en absoluto efectivas ni correctas. Se ha segregado a una parte de la población con los mismos derechos que el resto a recibir una atención médica pública correcta.
Desconozco las leyes de los otros países pero es evidente que el modelo actual de residencias para gente mayor en occidente no hace aguas sino que naufraga totalmente.
El día 13 de marzo en Catalunya un comunicado del departamento de Treball, Afers Socials i Famílies a las residencias de gente mayor recomendaba entre otras cosas: «restricción máxima de visitas de familiares a los centros», en estos se aplicó inmediatamente como era debido dadas las circunstancias. Esto provoco secundariamente que los familiares no pudieran hacer un seguimiento de sus mayores a la hora de detectar algunos síntomas de anomalía en los residentes, lo que dejaba más cojos a los centros donde en muchas ocasiones los propios familiares alertaban de posibles resfriados gripes, estados de cansancio, dolores de cabeza…Las residencias son espacios de convivencia con bastante armonía en los que participan los residentes, los trabajadores y los familiares, en el momento que eliminas una de estas partes todo cambia, se desequilibra esto era más que previsible para los que conocen el entorno.
En la residencia de la que yo tengo referencias, pero prefiero no nombrar, sé que el primer apoyo médico externo por parte de la sanidad pública acudió el 9 de abril justo 4 semanas después del citado comunicado con el resultado, a priori, de la derivación ese mismo día de un solo enfermo a un centro sanitario y la desinfección de toda la residencia por parte de los bomberos el día siguiente 10 de abril, pues la verdad no me imagino lo que encontraron los sanitarios, desde luego la residencia no ha querido facilitar números de casos y fallecimientos a los familiares de los residentes, quiero aclarar que la dirección del centro hasta el día 6 de abril negaba la existencia de un brote de coronavirus en el mismo. Al margen ningún familiar puede olvidar ni dejar de agradecer el mérito de todos los trabajadores, sanitarios y no sanitarios, en las residencias acompañando y mimando, en ocasiones hasta el último momento de consciencia, a muchos enfermos de la misma forma los riesgos asumidos de contagio a nivel personal y familiar.
Las residencias, sus habitantes y trabajadores han estado abandonados por parte de los responsables políticos de todo el estado, con o sin casos de coronavirus sus medios sanitarios preventivos y de actuación se encontraban bajo mínimos absolutos.
Señalar culpables es el deber de la justicia más cuando se han cometido graves acciones como las denunciadas estos días en Madrid, es un trabajo del poder judicial, los otros dos poderes, el legislativo y el ejecutivo, deben obligarse a tomar decisiones concretas, es bochornoso que aún no se haya iniciado la tramitación urgente de un proyecto de ley o un decreto ley, ante un posible rebrote, que obligue a los responsables de la sanidad en cada demarcación junto a las residencias a tomar las medidas sanitarias preventivas necesarias para que no vuelva a ocurrir lo mismo.
Merecemos como sociedad que se nos caiga la cara de vergüenza, la desprotección de un sector tan débil de la sociedad debería tener una resonancia social mucho más activa, pero está claro que la mayoría de medios de comunicación públicos y privados se deben a partidos políticos y poderes fácticos que con presupuestos dirección o publicidad prefieren amplificar las miserias políticas cotidianas que exigir respuestas inmediatas que no interesan a sus benefactores directos muchas veces por las consecuencias paralelas que conllevan.
Actualmente en Europa es muy posible que en los países enumerados al principio el 40% de las muertes «legales» del corona vid 19 se encuentren en un perfil de personas mayores de 80 años, los que suponen respecto a la población total tan solo el 6%, esta multiplicación se debe básicamente a una mala gestión política al inicio del la pandemia en dichos estados. Todos estos ciudadanos junto a sus coetáneos colaboraron y les debemos, en parte al esfuerzo y sacrificio, la consecución de muchos de los derechos sociales conseguidos hasta hace poco en occidente, actualmente es evidente que hay un intento de regresión en las libertades.
Si todo se queda en señalar a culpables y no corregir el sistema será una vez más «mucho ruido y pocas nueces», de lo que algunos se alegraran, ya que consideran que no hay que cambiar nada…
La falta de intención de tratar este tema como prioritario en los programas políticos de todos los partidos lo ha convertido en la negligencia con mayor número de muertos de los últimos 40 años, y ha ocurrido en solo 2 meses, encima las autoridades responsables parece que no les escuece como si no fuera con ellos diluyendo el problema entre los diferentes gestores implicados. Alguien tomó decisiones, posiblemente correctas en un sentido, sin tener conocimiento de las consecuencias colaterales por falta de formación e información, a eso se le llama negligencia.
El mejor homenaje que se les podría hacer a todos los mayores fallecidos en estas circunstancias es la transparencia de todo lo que ha ocurrido por parte de las autoridades y las residencias junto a la inmediata creación de una normativa que proteja los derechos de sus compañeros y nuevos «familiares» para no dejarlo, todo como hasta ahora, en manos de las buenas palabras e intenciones.

Publicado 9 de junio 2020 en:

ARAINFO https://arainfo.org/residencias-mucho-ruido-y-pocas-nueces/

El Periodico: https://www.elperiodico.com/es/entre-todos/participacion/el-desastre-en-unas-residencias-de-ancianos-una-negligencia-colectiva-201682

Aplaudiendo a l@s Heracles y Hermes actuales

Caminando a la búsqueda de chocolate para casa a las 3 y media de la tarde por una de las 7 grandes avenidas de Barcelona que a partir del último día de fase 0 domingo 24 se han convertido en peatonales, hasta final de junio, para facilitar el paseo de los ciudadanos de forma amplia de manera que a horas tranquilas es sencillo respetar los dos metros de distancia, concretando paseando por el excepcionalmente peatonal paseo de Sant Joan, allí en la confluencia con la calle Córcega he topado con la estatua y fuente que crean una pequeña isla en este punto, carece lapida explicativa o conmemorativa, ahora lleva meses restaurándose y la valla que la protege cuelga un cartel que reza «Monument en restauració», siempre he querido saber a qué se debía o celebraba este monumento. Recuerdo que en un programa de TV1 hace décadas, cuando solo había dos canales de televisión, en un concurso de personas con muchos conocimientos la última prueba para poder llevarse un suculento regalo económico era la de identificar un espacio de la ciudad donde residía el concursante que llegaba al final, para poder conseguirlo disponía de todo tipo de enciclopedias y diccionarios a parte de la ayuda de dos personas de su confianza para buscar e intentar encontrar respuesta final, creo que la mayoría de los telespectadores residentes en Barcelona reconocimos la imagen y su ubicaron, pero como el concursante, ignorábamos su nombre, no fue capaz de contestar perdiendo el premio, hoy por fin al volver a casa he encontrado la respuesta y algún detalle: es la estatua de Hércules o Heracles, creo que cualquiera que tenga conocimientos sobre mitología debe reconocerlo por sus artilugios y aspecto pero yo por inculto lo desconocía, otra curiosidad es que es la estatua decana ciudad de Barcelona, lo es desde la guerra civil cuando se destruyo la fuente de Santa Eulalia originaria de 1673, la que nos ocupa es de 1802 y recuerda el paso por estas tierras de Heracles junto a su hermano Hermes, mitológico fundador de la ciudad, camino de la fundación de Sevilla y Cáliz, la estatua estuvo inicialmente colocada cerca al actual Arco del Triunfo y junto a 3 esculturas más crearon un grupo monumental mitológico creado por Salvador Gurri para conmemorar una visita real a la ciudad, está claro que los Borbones no eran muy proclives a viajar hasta Catalunya daba tiempo a diseñar, crear, emplazar grupos escultóricos grandes entre visita y visita, pero siempre hay excepciones el penúltimo rey, dicen las malas lenguas, venía muy a menudo por «negocios y asuntos personales».
Durante este tranquilo paseo sin vehículos la mirada puede huir de la vigilancia a ser atropellado o del flujo de ciudadanos, se puede disfrutar de perspectivas diferentes de los edificios de «l’eixample» donde sus pisos más altos en los áticos y sobreáticos nos sorprenden con imágenes y formas desconocidas que la cotidianidad del día a día, la contaminación y el estrés no nos permiten observar ni apreciar como es debido.
Volviendo a la cotidianidad y a pesar del espacio que disfrutaba parece que el tema de llevar la mascarilla no acaba de cuajar en parte de la población como observamos continuamente, hay mucha gente que no la utiliza, no pasaría nada si llevaran un cartel que pusiera «yo no creo en las mascarillas» y tomaran las distancias mínimas propuestas por los especialistas, pero no es así no hay manera de establecer un pacto de sentido común. En este tranquilo paseo me he cruzado varias personas que no llevándola se mantenían a distancia, pero repentinamente una pareja sin mascarilla no estaban pendientes del entorno, me he parado y les he dejado espacio de sobras, de todas maneras el hombre se dirigía a mí sin mirar, a una distancia de menos de un metro y cuando forma educada le he pedido que se separara se ha sobresaltado comentando que se había asustado yo le he repuesto que el alarmado era yo por las distancias en las que nos encontrábamos su contestación ha sido de forma arrogante «acaso soy tan feo», por su lado había espacio para alejarse 2 metros y mucho más yo en cambio estaba limitado la valla de un parque infantil que me impedía distanciarme, han sido unos segundos absurdos y sin importancia real que me han dejado un mal sabor boca, la sensación de que era yo el que me comportaba de manera equivocada, señor guapo todo el mundo puede entender el despiste, la rotura, el olvido las disculpas y la broma pero la pose chulesca de que yo hago lo que me da la gana en la situación que atravesamos identifica al personaje por muy «progre» que vista.
He seguido mi periplo con el chocolate en la bolsa admirando gárgolas, gabletes, frisos vaya decoraciones de los edificios del paseo y sus calles colindantes esperando llegar a casa en busca de la monumental solución, descubrir a los semidioses asociados a la ciudad donde resido Heracles y Hermes su historia y olvidarme de esos seres sin mascarillas que deambulan convencidos de sus derechos individuales respecto a los colectivos en días complicados para todos…
Luego a las ocho de la tarde hemos cerrado «72 días y 500» noches como decía una vecina de aplausos para homenajear a nuestros Hermes y Heracles a ellos que nos aconsejan, recomiendan que tengamos prudencia y precaución, ellos que han dejado su salud, han puesto en riesgo a sus familias, han invertido el tiempo para curar, acompañar a los enfermos en todas las situaciones en que se han encontrado. Y todos los vecinos de «Bailén d’alt», como nos autodenominamos también por la idea de otra vecina, hemos aplaudido, bailado desde los balcones, terrados, ventanas durante 2 horas con mucha alegría para conseguir entre todos que esta reclusión se convierta por el comportamiento de la ciudadanía y la ayuda de la ciencia, en breve, en pasado que no se vuelva a repetir. Eso sí con ganas de hacer otra fiesta a pie de calle para celebrar la sinergia colectiva consiguiendo hacer acompañados más amena y soportable la reclusión de estos 72 días…

Ya estamos en la Z de esta legislatura

Empezaremos por el final, los capítulos o terminaciones de un zuzón o hierba cana, planta que cuando acaban de abrirse sus flores está encabezada por una forma esférica con blancos plumeros, se volatilizan cuando reciben un zuzo, voz para espantar, así es como muchos ciudadanos se quedan después de los diferentes capítulos de este confinamiento que como el pasado miércoles 20 primero auguran la derogación de una ley cuyo contenido albergaba la mayor pérdida de derechos laborales de los últimos 40 años para a continuación en poco más de dos horas ver que salen peros, comas y excepciones.
Vamos a ver miren señores diputados y miembros de los diferentes gobiernos fulano mengano o zutano se quedan perplejos ante tantos cambios y condicionantes, no es para menos, cuando da la sensación que desde todos lados se está mercadeando con la salud de mucha gente. Está claro que nadie se encontraba en situación de predecir con tiempo (años) la pandemia o que tampoco en los programas políticos, aunque en ocasiones estuviera en primer término, ninguna fuerza ha priorizado la recuperación del sistema sanitario. Si en cambio ha habido anteriores promesas referentes a la nombrada norma laboral curiosamente la pasada segunda quincena de enero ya anunciaban su parcial modificación varios miembros del gobierno, y ahora resulta que es moneda de cambio para la abstención de Bildu, al ciudadano medio se le queda cara de zurumbático vaya de entre pasmado y aturdido cada vez que se repiten situaciones que parecen excepcionales cuando deberían ser las normales no decisorias para seguir o no en un estado de alarma, no lo entiende ninguna manera si estaban en el programa no deberían ser decisorias esa fragilidad de los programas que han votado la ciudadanía encima si seguimos con el estado de alarma habrá que darle las gracias no haber modificado la ignominiosa reforma laboral del 2010 y 2012, repito zurumbático y añadiría lelo.
Porque al final las promesas, los augurios de los políticos se repiten parecen que sean como hierba cana «senecio vulgaris» que se renueva cada año con las mismas pretensiones y eso por su parte esta más cerca de un zurupeto, que es un intruso, que de un gestor público.

Todo parece indicar que nos dirigirnos a unas nuevas elecciones, a la z de la legislatura, a pesar de la veracidad de todas las críticas que podemos hacer a los políticos y posibles candidatos deberíamos abandonar los ya los zurridos, sonidos broncos, desapacibles confusos en esa dirección y dirigir las criticas, preguntas y contradicciones a nosotros mismos, está claro que el sistema genera vientos que zozobran las necesidades sociales y favorecen las pasionales. Así pues a la hora de elegir nuestros representantes deberíamos ver con claridad la zurronada de sus zurrones para no dejarnos deslumbrar por su aspecto exterior o los abalorios que lo decoran y conseguir que cada capítulo de su interior acabe siendo un zuro, corazón de mazorca, por haber sido desgranados no por desintegrarse en el olvido.
Señores políticos o dejamos de mercadear en la Z para cerrar este abecedario de legislatura o aprendemos a debatir y dialogar con otras formas y finalidades…

Publicado en Arainfo el 23 de mayo 2020 https://arainfo.org/ya-estamos-en-la-z-de-esta-legislatura/

El So, Miquel Martí i Pol

EL SO

Fes amb qualsevol cosa l’espai on convergexin
preguntes i, si pots, també respostes
que en tu i fora de tu cremin i exaltin.
Des d’aquest angle fosc, projecta enfora
la llum que descubreixes quan no cesses
d’interrogar-te.
Bella en la duresa
del seu fluir, la vida et fa senyals
de l’altre riba estant del torrent que voldries
travessar a peu eixut.
No pots caldrà que et mullis,
i pot ser moll i tot no sabràs mai
quim designi t’espera
Però la força
d’aquest vent que t’impulsa deixarà,
quan tu no hi siguis, un so dens en l’aire
que algú meravellat escoltarà
sense saber tal volta què el trasbalsa.

Miquel Martí Pol

EL SO

Haz con cualquier cosa un espacio donde converjan
preguntas y, si puedes, respuestas
que te escuezan y te exalten tanto dentro de ti como fuera
Desde este ángulo oscuro, proyecta hacia fuera
la luz que descubres cuando no dejas
de interrogarte.
Hermosa en la dureza
de su fluir, la vida te manda señales
desde la otra ribera del torrente que querrías
atravesar sin mojarte
No puedes, hará falta que te mojes
y tal vez mojándote no sabrás nunca
que propósito te espera.
Pero la fuerza
del viento que te impulsa dejará
cuando tú no estés, un susurro/ vibración en el aire
que alguien maravillado percibirá
sin saber lo que exactamente le alborota.

Miquel Martí Pol

Se trata tal vez solo de esto oír, discernir, preguntar contestar para intentar…

Coronavirus percepciones y estadística

Se me ocurre que las cosas importantes, si es posible, hay que dejarlas acabar antes de interrumpirlas, estos días el gobierno del estado tiene que alargar o ha alargado el estado de alarma, por supuesto, hay partidos a favor y en contra que buscan que en cuatro días se rediseñe lo que parece un complicado desconfinamiento, bueno estamos en una democracia y cada uno opina lo que quiere.
Lo más patético para mí es la constante utilización de estadísticas para justificar un voto en contra por intereses electorales, identitarios o económicos. De hecho es curioso como nos intentan engañar, la estadística con las variables adecuadas da la razón en una dirección concreta y a unos interese normalmente económicos.
Ahora mismo se hace hincapié en el número de muertos por cada 100.000 habitantes (macabro análisis) para poner el gobierno del estado a la cola o cuestionarlo comparativamente, según esos números en Estados Unidos lo está haciendo mejor que Bélgica España, Reino Unido, Italia, Francia, Países Bajos Irlanda, Suecia, Suiza. Ahí está una medalla para Trump, una estadística que al margen de contar muertos no acabo de entender para que sirve tanto como una de espacios políticos y kilómetros cuadrados si no es para generar percepciones suena a carreras de…. tal vez las que traten sobre densidades de habitantes por zonas concretas serían de menos competitividad y más utilidad.
Parece que en el fondo se trata de generar percepciones negativas para autojustificarse políticamente delante de unos electores a los que hay que mantener enojados respecto a un enemigo. Las estadísticas son toda una herramienta en manos de una derecha que las conoce y utiliza en su día a día económico generando generosas percepciones a sus poderes.
Además de las percepciones políticas hay las de los personajes públicos, hay dos ejemplos que me han llamado la atención, por un lado un escritor desde un pequeño pueblo dice :»Esta crisis es terrible pero me afectó más el otoño del 2017″ se supone que la crisis catalana. Otro escritor-periodista pregunta-afirma que «Destruir la economía es otra manera de destruir vidas», y solicita una estadista de los fallecidos menores de 70 años para poder analizar si es bueno o no el confinamiento bajo su punto de vista… más cerca del sistema difícil, cuántas vidas se destruyen o se ignoran en el mundo en nombre del progreso, la economía o la plusvalía cada día, pero como su repercusión no nos afecta directamente no nos molestan que ocurran.
En ambos casos la incidencia de la enfermedad en su vida parece nula o la importancia de las consecuencias de la pandemia en sus entorno mínima, por eso imagino que uno la ve lejana y el otro se olvida que el estado derecho se ha construido entre todos o si prefiere el derecho a vivir es para todos los miembros de la sociedad, por lo tanto el confinamiento entre otras cosas se ha utilizado como herramienta para intentar no saturar el sistema sanitario y salvar el máximo de vidas posibles, directamente nadie se convierte en prescindible porque lo decida la sociedad o económicamente sea rentable como mínimo es lo que se intenta en nuestro entorno.
En los tres casos parece que se observa que el problema en si pasa a segundo plano mientras que las percepciones políticas, sociales o económicas ganan espacio sobre la pura y dura realidad.
Comparar la pandemia con hechos sociopolíticos que te pueden gustar o no gustar, justificar en función del sistema económico la manera de actuar políticamente o utilizar estadísticas para especular la plusvalía de los votos, todo ello me parece personalmente pornografía respetando la libertad de expresión. La ética creo que aconsejaría no banalizar, actuar olvidando las pasiones, con criterios justos, lejos de los números, próximos a lo sanitaria y científicamente correcto. Pero ya se sabe contra gustos no hay nada escrito y en todos lados cuecen habas.

Serpenteando con el porvenir

Cuantas historias de serpientes que tenemos en el imaginario humano, en principio es un animal que al no ser mamífero su textura, forma y movimiento escurridizo produce muchas veces respeto o distanciamiento.
Es cierto que los humanos en general cuando intentamos interactuar con otros animales buscamos el calor la sensación sensibilidad seguridad del tacto o la caricia, siempre respetando la distancia envergadura y carácter, nos aproximamos más fácilmente a los mamíferos de los que también parece a priori que recibimos una respuesta, cuando es positiva, más acorde a nuestras expectativas y experiencia.
Las serpientes han caminado o mejor se han desplazado en paralelo a los hombres, están dentro de nuestra memoria colectiva y forman parte del imaginario humano, la encontramos presente en la tradición cristiana como encarnación del mal con Adan y Eva, podemos hablar de «Python» hija de Gea y Tártaros, que era una serpiente, a la que Apolo mató mientras vigilaba el oráculo de su madre y ofreció luego su cuerpo a las sacerdotisas que interpretaban las respuestas del mismo a las que llamó pitas o «phitonissas» en su recuerdo, o la serpiente enroscada a la vara de Mercurio, Asclepio o Escapulario símbolos de la Organización Mundial de la salud y la medicina, para los aborígenes australianos «ngalyod» o serpiente del arco iris es la que creó los pozos de agua, para los hinduistas las cobras son sagradas una salvó al creador Brahma protegiéndole del sol con su amplia la cabeza, para los aztecas era la reencarnación de los dioses o en algunos casos la responsable de los ciclos del agua, o para los egipcios «Renenutet» la diosa con cabeza de serpiente es la de la fertilidad…
Desde hace 6 semanas los ciudadanos adultos vamos recorriendo las calles de nuestros municipios como las serpientes, cada vez que nos encontramos con un obstáculo humano de frente, lo tenemos que esquivar serpenteando para salvar la amenaza luego otro y otro. Cuando te asomas al balcón o la ventana se ven los titubeos, las paradas para redirigirse mientras uno de los dos transeúntes se deciden en una dirección, lo más distraído es cuando lo hacen a la vez y parece que inician un baile sincronizado ahora a la derecha ahora a la izquierda algunas risas o las galanterías cediendo el paso, los titubeos constantes a las horas de ir a comprar la comida de toda la semana o la barra de pan…eso si mucho silencio.
Desde el domingo se han incorporado los niños a la calle, la verdad es que fue bastante caótico en las grandes capitales, la sociedad en general no sabía a qué se enfrentaba ni los ciudadanos ni los gestores y a veces nos olvidamos que no hemos nacido aprendidos por lo que muchos adultos, seguro que la mayoría sin intención, no cumplieron con las instrucciones o no fueron conscientes de las distancias entre personas, al cabo de unas horas la sociedad en pleno les llamaba al orden. Sinceramente creo y espero que no vuelva a ocurrir, los adultos reaccionaran y además estarán ayudados por los niños, pensemos que son personas mucho más acostumbradas a seguir instrucciones y a la vez temerosas, ya que su vida se convierte a partir de una corta edad en seguir un riguroso protocolo de obligaciones: levantarse, desayunar, ir clase, hacer deberes, jugar cuando toca …como mínimo 25 necesidades diarias para sobrevivir del estrés en que vivimos, todas en un orden concreto además lo hacen habitualmente de forma correcta. La mayoría de los adultos entendió el error pero estemos tranquilos que si no estarán esos niños para recordar lo que para unos es tan complicado y para ellos el día a día. El lunes los serpenteantes caminos de los adultos cambió en muchas ocasiones por líneas de niños ordenados al lado de sus padres, muy atentos, con la cara tapada pero con los ojos muy abiertos vigilándose entre ellos, sonriendo con su mirada añadiendo música la silencio de los adultos.
Si, tenemos que aprender muchos de nuestro entorno más próximo, sobre todo de aquellos que protegemos y a los que les debemos un futuro más esperanzador, ahora mismo como especie vamos serpenteando preocupados con este movimiento sinuoso de la ondulación y debemos aprender también de las serpientes, tenemos que curar, investigar, ver un futuro y recordar como las pitonisas los errores interpretar, mejorar el medio ambiente protegiendo la naturaleza, el agua el sol… Nos dirigimos hacia un porvenir incierto que desconocemos, pero seguro que las relaciones y las estructuras sociales van a cambiar, ¿hacia dónde? hay diferentes direcciones positivas y negativas, desde un despertar social en diversas direcciones donde puede llegar a desaparecer la actual estructura política y económica o al poder que adquiera y se le dé al sistema pudiendo llegar construirse macro estados controlando a los ciudadanos en falsas utopías, está abierto, pero ¿qué es más atractivo? un mundo organizado desde abajo con autodisciplina o un mundo estructurado de arriba abajo con falsas utopías orwalianas. ¡Que harían los niños!

Recordar en la ciudad

Estaban dos personas sentadas mirando el horizonte a finales de septiembre, pensando lo que había pasado la anterior primavera, respiraban tranquilidad a la vez que se despertaba en ellos una extraña sensación al adentrarse en un otoño habiendo transcurrido el inicio de la estación del florecimiento de la naturaleza encerrados en casa,
Aquella tarde habían paseado bajando por las calles de la ciudad observando cómo caían algunas hojas caducas de los platanares alineados por las aceras cuyo brote había sido inexplicablemente usurpado de su memoria y visión.
La pasada primavera, recordaban, se habían encarcelado, lo definían oficialmente como confinación, lo habían hecho convencidos, ellos solos por «motu proprio», pero en realidad se habían autorecluido por un miedo justificado en sus pequeñas prisiones de cristal con sus recuerdos, con sus libros, con sus hijos si los tenían, con sus ropas, músicas, sillones, camas, trabajos, deudas, amores, desamores, rodeados de todas «sus propiedades» pero encarcelados…Intuían que el celador no era solo el virus sino ellos mismos por intuir que formaban parte de la maquinaría prescindible del planeta.
Recordaban con ilusión como los balcones y las ventanas los arrancaban de sus tedios, de sus sueños, de sus series, de sus libros, de sus llamadas, de sus ordenadores, de sus no abrazos, de sus no besos, de las distancias obligadas, cada día a las 8 de la tarde casi bruscamente para reunirse con sus vecinos saludando desde las aberturas de las fachadas o patios a posibles nuevos amigos o sino como mínimo compañeros de galera, para aplaudir juntos frenéticamente homenajeando a los que trabajaban y también recordando a los que nos dejaban. En ese pequeño aquelarre espontáneo diario había mucha esperanza, un hilo de tristeza y buena música para compartir.
Estaban mirando el horizonte del mar dos personas en septiembre aquel horizonte en el que descansa la vista, que alivia, que relaja como el fuego de una chimenea como el sueño de un niño; se preguntaban qué había pasado, no distinguían lo que era realidad o ficción ni lo que creían haber vivido, si la realidad era su encarcelamiento o el nacimiento de las hojas, o a la inversa. Como podían seguir, como crecían sin su ayuda esas hojas cómo funcionaba el mundo el universo sin sus decisiones su autoridad y porque el horizonte era más limpio, más recortado, más transparente el del mar y el de la montaña de donde bajaban las rieras y torrentes que se juntaban con las rectas calles en dirección hacia el mar.
Desconcertados divagaban de como se atrevían las hojas a brotar sin su permiso rompiendo el confinamiento para luego caer, es que acaso no creían o conocían las leyes y normas, con sus peculiares, sujetos de hecho, mandato o prohibición, sanciones, con sus apéndices, excepciones y peculiaridades para nacer sin su presencia. Su ficción superaba a la realidad o al revés, la ficción era el nacimiento y caducidad de las hojas que desconocían o su encarcelamiento, tal vez la realidad era que todo funcionaba igual de bien cuando ellos eran una pura ficción encarcelada dentro de un mundo en que para su sobrevivencia eran prescindibles …

Publicado en Arainfo altavoz 25 de abril 2020 https://arainfo.org/recordar-en-una-ciudad/