
La homofobia política en las redes perjudica a todos
Sinceramente sin ser seguidor del partido que representa, veo en las redes sociales la activación de la homofobia para desprestigiar a una persona en concreto y al partido que representa en puertas de unas elecciones.
Utilizar la orientación sexual, la raza, el género las capacidades… personales de alguien como arma política o de ridiculización es una herramienta de odio atribuida a los sectores más fascistas del arco político, está claro que esta tendencia se ha colado hasta en los movimientos que se creían exentos de semejantes despreciables personajes.
Reírse de los chistes fáciles homófonos es sencillo, lo difícil muchas veces es llamar la atención al que los hace desde el mismo sector que se cree «representar», no se vaya a sentir ofendido el autor y en plena campaña política. Si en un grupo profesional o de afinidades de cualquier red social prevalece una cierta tendencia mayoritaria el que replica al homófono no es de esa vertiente, será tachado de facha fuera del círculo, esa es la manera de funcionar de los machitos de patio de colegio…
A quien se le ocurriría atacar a la exprimera ministra de Islandia Jóhanna Sigurðardóttir o primeros ministros de Irlanda Leo Varadkar, o el de Luxemburgo Xavier Betel por su orientación sexual o a la nueva subsecretaria de sanidad de Estados Unidos Rachel Levine por ser transgénero o al primer secretario de la Casablanca Pete Buttigieg por ser abiertamente homosexual o Deb Haaland secretaria de interior por ser de origen indígena. Si en estados Unidos o en Europa se atacara o insultara a cualquiera de estas personas por discriminación, el atacante sería inmediatamente calificado posiblemente de Talibán, utilizo este término porque la aceptación de la homosexualidad en los países musulmanes es nula o casi nula, o simpatizante de la extrema derecha como los partidos opuestos abiertamente a la normalización de la homosexualidad en Europa.
Lo más grave de este asunto al margen del agravio personal es el ejemplo que se transmite a la juventud, en un periodo de precampaña y campaña los chistes o los memes corren y vuelan, normalizando un tipo de lenguaje y comportamiento absolutamente inaceptable en el siglo XXI.
Estoy convencido de que los seguidores de Trump seguro que se han metido con los nuevos cargos insultándolos por sus preferencias de género o la raza, pues eso como los seguidores de Donald Trump y los asaltantes al Capitolio, que no creo que representen a los 70 millones de votantes republicanos, es el ejemplo más próximo que se ocurre para referirme a semejantes energúmenos que como en muchos movimientos no tienen un partido político que los agrupe camuflándose en otros más amplios, hace pocos días renuncio a permanecer en la lista de «Junts per Catalunya» Josep Sort alias graccus en Twitter, por ser acusado de machista xenófobo después de unos tuits con insultos a Ada Colau, Rosa Maria Sarda o una conocida presentadora de TV3 realizados a lo largo de 2020. Lo peor es que estas actitudes como siempre y más ahora lo único que hacen es perjudicar al resto, a todos los ciudadanos de Catalunya a los independentistas, a los unionistas y a los que no están en ningún bando por diversos motivos.
Acertado, como habitualmente. Felicidades.
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