
Muchísimas gracias a todos los que me habéis dedicado un tiempo para felicitarme, hoy ha sido un día especial con los pies en el suelo intentando vivir y pensar en el presente, consciente de que cambio el primer dígito entra el siete, el número de la suerte para muchos. He transitado la jornada queriendo reconocer el mundo que hemos vivido y disfrutar del día, como mis nietos pequeños pendientes de su presente para poder jugar con lo que encuentren y divertirse juntos o también como las plantas y los animales acostumbrados a deambular en espacios cómodos, conocidos y con una climatología que en general que no les vulneraba ese presente. Pero Nosotros , los homínidos, salvo momentos puntuales perdemos la necesidad de interesarnos en ese presente que deberíamos vivir individualmente y colectivamente, olvidándonos o considerando poco relevante esa sensación de ahogo, de calor abrasador, de eliminación de espacio, aniquilación de especies que deben sentir los animales, las plantas, los insectos, el resto de seres vivos de este punto azul del universo. Pensamos que no la podemos arreglar los bípedos, intentamos hacer pequeñas aportaciones, pero la solución sabemos que está en cambiar el sistema y renunciar a un montón de necesidades absurdas que nos obligan a quemar el planeta. Un sistema heredero del modelo que ha provocado esas extrañas sensaciones difíciles apreciar mientras nos esmeramos en acumular objetos propiedades dinero y mas dinero y petrodólares para el futuro, ojalá pudiéramos estar viviendo en el presente y conseguir oír a la naturaleza a los árboles, a los ríos o a las piedras secas, que nos explicarían como se encuentran que les duele que les falta y que nos falta o que nos sobra para poder volver al equilibrio. Antes teníamos entre nosotros elementos e individuos que tenían esa facilidad, pero nuestra ejemplar cultura, a través de todos medios a su alcance, se dedicó a intentar eliminar la continuidad de esas labores utilizando para ello las arma, las religiones, las banderas, las doctrinas políticas para realizar la transformación de los territorios «descubiertos» en lugares semejantes a los de los conquistadores y colonizadores, ahí empezó este tremendo engaño en el que vivimos y se inició este delirio hacia un cada vez mas próximo futuro repleto de objetos innecesarios y repetidos, propiedades, territorios privados, pero incierto, tal vez deberíamos vivir el presente con el resto de seres vivos comunicándonos como hacían las brujas, los chamanes, hechicer@s, brujos curander@s, savi@s…
Este fin de semana hemos estado en el Priorat, en La Figuera, conocí este hermoso rincón del Monsant en 1994 justo después de un incendio y durante 25 años vi como se recuperaba la flora y la fauna, poco a poco, este año después 7 años sin pisar esas viñas por cuestiones personales, gracias a las lluvias de estos últimos meses los campos y los bosques estallaban de colores y los verdes eran intensos, las cepas impresionantes, y pensaba que si supiera oír a todo este espectáculo de vida, posiblemente me diría: “mira como podría ser todo si vosotros no os empeñarais en ir provocando el deshielo, la subida del mar, aumento de la temperatura, la acidificación de los océanos, la mayor frecuencia de sequías, olas de calor, inundaciones huracanes… todo ello nos perjudica a todos, no te suena esto o solo le prestas atención de vez en cuando para quedarte tranquilo”…
Pues eso muchísimas gracias